Iniciativa para comentar libremente lo que sucede en Castilleja, intercambiar información, desvelar "secretos", crear conciencia y fomentar la rebeldía...
Mostrando entradas con la etiqueta Montereyes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montereyes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La apuesta por el automóvil – 2ª parte: En Castilleja de la Cuesta estar más cerca es estar más lejos

A lo largo de los años me he tenido que desplazar de Sevilla a los pueblos del alrededor y otra vez de vuelta.


Ejemplos: Gerena – 28 km; San José de la Rinconada – 13 km; Carmona – 37 km; Alcalá de Guadaíra – 19 km; Dos Hermanas 15 km.


Algunas veces he tomado el autobús, otras me ha llevado alguien en carro. Lo curioso de todo esto es que, a pesar de que algunos destinos multiplican por 6 la distancia Sevilla – Castilleja de la Cuesta, he tardado muchas veces más en llegar a Sevilla desde mi pueblo que en cubrir la distancia desde Carmona, por ejemplo.


El problema para l@s que van en coche, sin embargo, no termina en el tiempo que tienen que prever para llegar a Sevilla – hay que sumarle la peregrinación en busca de un sitio para estacionar el vehículo. Esa supuesta gran autonomía que nos reporta el carro, se transforma entonces en un calvario que haría que Ulises emprendiera gustoso otras 5 odiseas más. Y nos hace en tema de desplazamientos tan autónom@s como a l@s autónom@s lo son en el tema laboral: esclav@s de sus designios.


Asisto con asombro a una discusión pública tan recurrente como infructuosa: La de los carriles bus (y carriles bici) en las radiales a su paso por las poblaciones del Área Metropolitana.

A pesar de que los partidos políticos se apuntan al carro y defienden una y otra vez la inclusión en los proyectos de carriles bus, finalmente (como en el caso de la variante de Valencina) terminamos sin dicho carril. Parece, a estas alturas, prácticamente imposible desarrollar estas ideas y llevarlas a buen término.


Se queja un comentarista en este blog que el desarrollismo urbano nos ha puesto en una situación límite en la que ya apenas es posible emprender soluciones necesarias. Es cierto, si no se acaba con el modelo actual de planificación urbana y desarrollo, vamos a cerrarnos todas las posibilidades o hacerlas tan caras que nadie se va responsabilizar de su ejecución.


Nadie cuestionará las dificultades (gratuitas y provocadas) que tiene planificar conexiones con metro, tranvía o cercanías para Castilleja de Cuesta. Igual que nadie cuestionará la importancia que tiene desarrollar alternativas al automóvil – que ni resulta una solución efectiva a las necesidades de desplazamiento (rápido), ni deja de causar problemas (por el estacionamiento y la saturación urbana) en los núcleos de nuestra población.


Entonces, si el problema del automóvil ¿por qué nuestro gobierno local no hace propuestas concretas para solucionarlo?


Se me echan encima varias ideas: Si ocupamos suelo en Castilleja para el tema del parking y otras soluciones de movilidad, tiene una repercusión financiera doble; necesita una inversión, y reduce el aprovechamiento urbanístico al estilo NISA y Airesur-IKEA. Idear soluciones complejas a un problema complejo requiere un esfuerzo considerable; planificación y desarrollo – y esto es mucho trabajo que podemos ahorrarnos. La apuesta por el coche es – como exponía el 10 de noviembre en la 1ª parte – parte de una filosofía de vida compatible con este sistema capitalista que prima el consumo y el gasto por encima del ahorro y del hacer consciente y responsable.


Es mucho más interesante para todo@s nosotr@s tardar más en llegar a Sevilla a pesar de vivir más cerca.

lunes, 10 de noviembre de 2008

La apuesta por el automóvil - 1ª parte: el problema para Castilleja de la Cuesta empieza delante de la puerta de mi casa

Lo absolutamente típico de un paseo al estanco - a parte la satisfacción del vicio - es que terminas de enterarte hasta de lo que hacen las hormigas en el barrio, aunque en realidad no tienes apenas tiempo para rascarte la barriga.

Yo, el autobús, lo cojo en el pueblo, no en la Barriada; y si no es por mi visita al estanco quizás no me entero de los graves problemas que hay últimamente en la Av. Juan Carlos (que ya antes no eran pequeños), hasta el punto que el autobús ya ni pasa.

Este asunto tiene dos vertientes: El ansia de todo el mundo porque inventen un utilitario plegable y con patas auxiliares para subirlo hasta el descansillo del piso. Y la falta total de interés por parte de nuestr@s gobernantes para solucionar la falta de espacio para aparcar.

Lo difícil de este tema no consiste en idear la solución; soluciones tiene - y no pocas. Lo difícil de este tema está en que es complejo, tiene coleta y, antes de comprenderlo hasta el fondo, nadie se va tomar en serio las soluciones que se propongan. Yo, personalmente, creo que además la falta de voluntad política para haberlo solucionado ya, se explica con la falta de valor: Cualquier persona que se mete a polític@ parece perder las agallas en cuanto accede al poder (para acometer proyectos que pueden aparentar ser impopulares, por ejemplo); y lo que adquieren a cambio es el miedo de que no se les vuelva a elegir. ¡Qué precioso resulta ser un puesto remunerado en la comodidad del butacón de la política!

No creo que sea coincidencia que dos comentarios en la entrada del 9 de noviembre "El poder del gobierno..." estén relacionados precisamente con la religión del automóvil (mejor llamado autoestasis). Me tomo el problema del aparcamiento en Nueva Sevilla, el problema de tránsito del autobús, los problemas de la gente que no quiere o no puede ir a Sevilla en carro propio y los comentarios mencionados como motivo para exponer en varias entradas lo que es mi descripción de este dilema. En la última entrada al respecto me atreveré a sugerir soluciones. A mí no me mueve ningún miedo de perder algo (serían lectores o lectoras), y prometo ser todo lo audaz que sea posible.

Empecemos por un diagnóstico de la cosa

El auto son varias cosas:

  • Es una de las industrias más importantes del planeta.
  • Está estrechamente relacionado con otra de las industrias más importantes del planeta: el petróleo.
  • Tiene - por sí mismo, por su producción y por el estilo de vida que su uso nos ha imprimido - una repercusión casi sin par sobre nuestros hábitos de vida, sobre la ordenación del espacio en que vivimos (y nos movemos) y sobre el medio ambiente.
  • Ha contribuido - quizás más que ningún otro producto - a (y se identifica con) una economía de consumo de primer orden.
  • A falta de otros modelos de transporte y de desplazamiento implementados con una cobertura suficiente, es el útil de locomoción indispensable por excelencia de toda la población.
  • Ha generado una masa de inversiones acumuladas a día de hoy, quizás de las más importantes para la economía de los países industrializados, hablando de calzadas y vías de todo tipo, plazas de estacionamiento y zonas de exclusivo uso o de dedicación al automóvil.
  • Es uno de los elementos patógenos más importantes del planeta - de forma directa e indirecta -, considerando no sólo las emisiones (colaterales) del los propios vehículos, sino también las relacionadas con las industrias de producción, las auxiliares y la del petróleo, además de la industria relacionada con la construcción y el mantenimiento de las vías apropiadas para su uso, y los desechos (aceites, chatarra, neumáticos y baterías - por sólo mencionar los más importantes). A todos estos elementos hay que añadir el ruido continuo al que están expuestas las personas, y habría que ver un estudio riguroso para valorar cuántas enfermedades y muertes se producen a causa del automóvil (sin contar las muertes directas por accidentes).
  • Contribuye, con un alcance inestimable, a una velocidad de vida que no sólo crea a nivel individual una cuadro de disestrés inconmensurable, sino que produce una inseguridad a nivel social tangible y de consecuencias inabarcables: Nos puede producir sonrisas el miedo de las viejecitas casi postradas al borde de la acera; nos pueden producir un encogimiento de hombros l@s peques que esperan a que no haya metal rodante en el horizonte; nos puede producir bilis la cola de ruedas en la calle del cole... pero por indiferentes que nos demos, nadie que se lo piense un poco negará que esto impone una estructura material de la vida que domina nuestra percepción y nos obliga a aguantar todo lo que significa.
Uno de los problemas graves en la zona - la primera corona del Aljarafe, en parte el Área Metropolitana Norte, es que estamos sellando (entre inmuebles y vías para los carros) prácticamente todo el suelo, estrechando el espacio de tal manera que tiene ya desde hace tiempo tinte de "Gran Ciudad".

¿Error de planificación o ansia por gobernar?

Como (como observa César en uno de los comentarios mencionados) cada "reyecito" y "reinecita" gobierna su taifa de manera absolutista y celosa, no ha habido apenas iniciativas para coordinar la planificación urbana y del espacio de tal manera que los espacios no sufrieran las más absurdas intervenciones. (Ya menciono algo el 6 de octubre en "Las piscinas en la Cornisa del Aljarafe...)

Así existen en algunos pueblos "Centros Cívicos" (no siempre lo llaman así) con espacios multiuso, habiendo tenido que buscar cada Consistorio siempre una solución de compromiso por problemas de financiación u otros, en algunos casos tan cercanos que se podían haber hecho dos construcciones distintas y haber compartido el uso de ambas entre dos pueblos, tirando de dos Presupuestos. ¿Ridículo? ¡No!, a mí no me va a contar nadie que entre Castilleja de la Cuesta y Bormujos, o Gines, o Tomares no se podría haber acometido el proyecto de un edificio escénico en condiciones (por supuesto ubicado en uno de los dos pueblos), y se podía haber usado el espacio y el dinero en el otro pueblo para edificar una gran guardería (por supuesto también compartida).

La cercanía de los barrios o las barriadas de algunos pueblos facilitan soluciones de este tipo. Pero por no hacerse así, tenemos edificios o servicios gestionados (y pagados) localmente de mala manera, y muchas veces topamos con los límites de los recursos de que disponemos por haberlo hecho sol@s y no conjuntamente.

(Un ejemplo: La Asociación Asperger, sita en Castilleja de la Cuesta, ha celebrado recientemente un evento de cierta envergadura. No en Castilleja de la Cuesta, por supuesto - ni en Centro Cívico, ni en la Casa de la Cultura, ni en el Ayuntamiento, ni en el Pabellón Cubierto, ni en la Hacienda Santa Bárbara, ni en el Centro del Conocimiento. -¡Qué de espacios que tenemos!- Y no porque todos estos sitios estuvieran ocupados, ¡no! Porque el que mucho abarca poco aprieta y tenemos "demasiado" de todo y, en realidad, demasiado "poco". Así que la Asociación Asperger ha celebrado su evento en Gines. ¿Gines tiene un edificio más apropiado para la ocasión? ¡No! ¿Gines tiene tanta menos ocupación de sus espacios que Castilleja? ¡No! De tal manera que la gente se ha tenido que conformar con un espacio escasamente apropiado para lo que se requería, y encima saliendo del pueblo en el que están.)

Y este desaguiso se aprecia particularmente con el tema de los carros, de las vías para los carros y de los aparcamientos.

¿Una planificación meticulosa, interesada en opciones más respetuosas con el medio ambiente, con el suelo y el aire, no hubiese obtenido otras visiones que estas pesadillas de vías y contravías, ruido y más ruido y el máximo número posible de jaulas individuales sobre ruedas?

¿Habría sido posible una alternativa a este desenfrenado panorama de asfalto y cemento?

Evidentemente - esa es mi opinión. Sigue en la 2ª parte

Para que os vayáis calentando con el tema, os ofrezco aquí un enlace. Ni mucho menos coincido con todos los contenidos, pero se mencionan cosas que vale la pena conocer:

dBA acústica

¿Algún / alguna concejal vive expuest@ al ruido de la autopista? - ¡Que levante la mano!

A mí me consta que desde IU se ha llevado a Pleno en más de una ocasión el tema de los paneles antirruido, rechazado siempre por la mayoría gobernante. También me consta que el gobierno local ha anunciado una pronta solución, postulándola como un logro de gobierno. ¡Ya!, si el problema no es buscar medallas -¡que se las ponga quien sea!-, el problema es que mientras se disputan las medallas, l@s vecin@s siguen sufriendo desde hace años el infierno de los decibelios. Después le aplaudirán a quien sea.

Una pregunta más - para no variar: ¿Si el gobierno local sabía de estas mediciones porque no informa a l@s vecin@s - por lo menos a l@s directamente afectad@s? ¿Para no soltar la liebre (por ejemplo, que les queda mucho tiempo hasta tener una solución)? ¿No debería en tal caso el equipo de gobierno - a través de sus responsables de planificación, de obras y de salud - transmitir a l@s vecin@s una serie de recomendaciones? ¡Ups, si el de salud es el desaparecido en combate, Julio Borge!

Y si no lo sabían, señoras y señores, ¡¿esto cómo puede ser?!

lunes, 15 de septiembre de 2008

El ruido nocturno y la separación entre Estado e Iglesia

A tus amig@s l@s ves en casa o para tomar algo, para ir al cine o al teatro o para aquellos menesteres que compartes con ell@s.

A tus familiares mucho menos de lo que sería deseable o mucho más de lo que deseas.

A tus vecin@s depende de cuánto hace que le diste el litro de aceite o cuándo fue el último cumpleaños sonado en tu casa.

Al cura, probablemente cuando peor lo estás pasando; al fontanero cuando menos dinero tienes; al panadero cuando más hambre o más prisas; y al cartero cuando ya te habías olvidado de Hacienda.

Y hay gente que, bueno, para verla tendrás que acercarte a la feria. La de otros pueblos desde luego, porque en Castilleja nos hemos quedado de la feria con la promoción gastronómica y de imagen política exclusivamente. Así que si de verdad quieres ver algún carote que otro de higos a brevas, tendrás que deambular por las ferias de Gines, Bormujos, Tomares...

Y así me pasó que, estando en la feria de Tomares, me encontré con un vecino de la Barriada que veo de año en año. Una cosa llevó a la siguiente y pronto alcanzamos el apartado de las quejas, en el que, siguiendo una especie de ritual nacional, intentamos superarnos mutuamente: que si los contenedores de basura, que si la gente y la basura, que si el aparcamiento, que si la juventud...

En un momento de retirada estratégica por parte de mi conocido su hermana aprovechó para sumarse al coro - no sé si por cortesía y para llenar el vacío, o porque si no coges la primera válvula revientas. Vive en los pisos que dan justo a la gasolinera y parece ser que allí, a partir de las 8 de la mañana se arma siempre la de Dios (ya hay que tener un concepto gracioso de las deidades si a ellas precisamente se les atribuye las máximas acústicas).

La cuestión es que no hay forma de comprometer a las autoridades: l@s locales de Castilleja aducen que es el Término de Tomares, y l@s locales de Tomares ni aparecen.

A lo mejor hubiese sido mostrar consideración por mi parte si me hubiera interesado por las condiciones concretas, como puede ser un trabajo por turnos. Pero lo cierto es que, como me pasa en ocasiones, se me fue la olla y me quedé pensando en el más allá - de la cosa, no de la vida.

El tema del ruido (o contaminación acústica, en versión administrativa) y la percepción subjetiva del mismo daría para chorros de tinta si esto se imprimiera. Mira tú la Administración (con mayúscula): con simplemente darle otro nombre ya tienes que encargar que te midan el nivel de contaminación con un aparato de esos que nunca están disponibles.

Por ejemplo el / la joven que se tira toda la noche pegad@ a los altavoces en la discoteca, y por la mañana -si se entera- se queja de las voces que pretenden despertarl@.

En Castilleja tenemos algún que otro asuntito con lo del ruido (poca palabra para lo que a veces representa): Monterreyes, El Faro, Aljaportil son sólo algunos ejemplos de zonas que están expuestas al ruido continuo de la autopista. Algunas calles son el objetivo número 1 de lo que parecen carreras de ciclomotores tuneados acústicamente. El camión de la basura parece que echa descansos de bocadillo con el motor en marcha - y siempre debajo de alguna ventana. Algunos garitos con terraza (como el de la piscina) han declarado este verano meses libres de sueño para el vecindario (a propósito: ¿desde cuándo la terraza del bar de la piscina tiene licencia de apertura para los horarios de cierre de la piscina?). Y, finalmente, los cohetes... No, los misiles intercontinentales no, esos que suenan en el pueblo cada dos por tres a horas intempestivas y transforman la noche de agun@s padres y madres en un eterno y el sueño de l@s bebés (especialmente si están enferm@s) en un infierno.

Inciso: Dará para otra entrada la cuestión de por qué en un país que según su constitución garantiza la laicidad (o sea la separación de la vida sacra de la vida cotidiana), l@s fervientes pueden escudarse en la salvaguarda de la tradición para obligar a otras personas a tener que escuchar sus festines sacrificando su sueño o su legítimo derecho al descanso.

Nadie con dos dedos de frente negará que l@s autores y autoras materiales e ideológic@s de tal ridiculización del concepto de la contaminación acústica están identificad@s y disponibles -que no dispuest@s- para su reprobación. Pero, hablando de la separación (o unión) de poderes -que en el Franquismo eran la oligarquía, la iglesia, el ejército, la prensa, la justicia y el sindicato vertical; y hoy son: la oligarquía (política y financiera), la iglesia, las fuerzas del orden, el monopolio mediático, un Consejo General del Poder Judicial al servicio de PSOE y PP y los sindicatos subvencionados-, ¿quién cree que alguien va a intervenir para reducir la incidencia de los festejos con cohetes, o regular los horarios? Si tanto Carmen en su discurso de despedida (¡qué entrañable!) como M. Benítez en su tartamudeo de investidura no han dejado de garantizar a las Hermandades todo su agradecimiento y apoyo... como los terrenos cedidos (aunque ellas mismas reconocen no haberlos necesitado), ¡como nos sobra tanto Término municipal!

Pues un tanto más de lo mismo, querida vecina, en cuanto a la gasolinera... y las terrazas, y el camión de la basura, y esas pantallas acústicas para la A-49 que no llegan, y las motos...

Algún pajarito le puede soplar a la Junta 2 cositas:

La contaminación acústica genera enfermedades con una incidencia notoria e internacionalmente reconocida sobre el gasto de la Seguridad Social.

Un Programa de subvención de reforma de viviendas para su aislamiento (acústico y térmico), no sólo sería beneficioso para la salud y la paz vecinal, sino que redundaría en un ahorro energético cuantificable e importante, más la consiguiente reducción en la emisión de los gases causa del efecto invernadero.

La cagué: Mi propuesta de no utilizar jamás el vocablo filipero "consiguiente" se ha ido al garete.