Iniciativa para comentar libremente lo que sucede en Castilleja, intercambiar información, desvelar "secretos", crear conciencia y fomentar la rebeldía...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Los 3 monos del atasco en Castilleja

La imagen es un retrato vivo y fiel del agobio de miles de personas que sufrieron el lunes pasado los caprichos de quien gobierna por gobernar.






(Ni Madrid, ni Berlín, ni París...)

La autopista, fruto de la grandilocuencia y de la megalomanía de los diseñadores (sí, en masculino porque probablemente todos eran hombres; una mujer, en caso de cometer tal barbarie, la hubiese adornado con lacitos) de la Expo y sus efectos colaterales, sin embargo no es nada para lo que pasó en nuestro pueblo y aguantaron nuestr@s vecin@s - l@s vecin@s de las demás poblaciones afectadas tienen nuestra compasión y, en representación de nuestr@s mandamases que no se dignarán a dar la cara, nuestras más avergonzadas disculpas.

Pero lo más triste de todo esto no son aquell@s bebés que estuvieron a punto de confundir el fondo del coche con el motor en marcha y las ventanillas cerradas, rodeado de otros cientos de cuatriruedas con motores en marcha y pitando como loc@s para no caer dormid@s del aburrimiento, con su nuevo domicilio manicomio. Y lo más triste de todo esto no son las cientos de personas que han llegado con horas de retraso al curro, al / a la medic@, al funeral de su familiar o al vuelo camino de sus escasas y caras vacaciones.

Lo más triste de todo este jaleo es el espectáculo que armaron los tres monos... sí esos que aparecen siempre así: uno tapándose los oídos, otro la boca y el tercero los ojos.

Vamos por partes y que nadie se confunda: Al principio de todo este guirigay está ese fantástico proyecto del Centro Comercial en Castilleja, ¡nada menos que en Castilleja! ¡Y cuidado!, que Castilleja se merece muchas cosas... ¿¡pero un Centro Comercial nada menos!? Es como si yo descubriera mi afán por las piscinas en mi piso, vamos. O aquel en su pueblecito en la sierra que cayó en la cuenta de que a la aldea no le vendría mal una playita.
¿A alguien de l@s que idearon esta descabellada les pasó por la cabeza en algún momento que si quieres montar un estadio olímpico, primeros piensas en la gente que va a venir, en cómo va a venir, en dónde aparcan, y en dónde duermen? ¡Sí!, en dónde duermen porque a algun@s les faltó esto.
¿Y a algun@ de l@s majetes se les ocurrió que las únicas carreteras de acceso para l@s fanátic@s de la compra suicida y masoca eran aquellas que ya estaban a pelo de saturarse en el uso normal del día a día de l@s que vivimos aquí?

Pero... ¡aquí va el ladrillo porque yo ordeno y mando! Y además se beneficia el pueblo. Ya, y un mojón: la mayor parte de la gente del pueblo que se colocó en un principio, ya está de vuelta de la experiencia; y l@s que quedan son de dos clases, una pequeña y otra también, l@s que se han colocado como la mujer de tú ya sabes quien, y l@s que trabajan unas horas y en precario.

Y para más inri, los otros dos beneficios se quedan en agua de borrajas: Los ingresos fiscales habría que contarlos. Y la atractividad del pueblo y el efecto colateral de mayor prestigio y mayor beneficio... ¿en dónde se ha quedado? Pues eso, en que sustituimos un titular durante meses sobre el escándalo político número 1 en Andalucía por el titular magnífico de "no te acerques a Castilleja que quedas atrapad@ en el párking de IKEA".

Ah, y lo de los tres monos: ¿Sabías que Benítez, además de alcalde y vecino reúne en su persona la tercera calidad de responsable del área de Seguridad Ciudadana (sí esa que se quedó después de volver con Carmen y abandonar a aquel que no volvió con ella y dejó esa responsabilidad - ¡qué inteligente por su parte!, abandonar antes de tener que afrontar esto)? ¡A que no!

Pues ahí van los tres monos:

1º) Benítez el vecino: se tapa los oídos y se refugia en su despacho en el Ayuntamiento. ¿Quién pudiera, hijo?
2º) Benítez el de Seguridad Ciudadana: se tapa la boca y no coordina las actuaciones policiales de su cuerpo local y de la Guardia Civil. ¿Para que se va a entrometer, si cada un@ a su manera ya hará lo que pueda? O lo que le han dejado.
3º) Benítez el alcalde: se tapa los ojos y deja de ver lo que está sucediendo. Como dije, desde su despacho hubiese necesitado un catalejo. Y cuando le dice a la prensa en sus primeras declaraciones publicadas como alcalde que el problema del lunes "se debió a una serie de circunstancias excepcionales que sobrepasaron las expectativas", desde luego lo que no ve es que lo que pasó no fue el Katrina sino producto de las decisiones, de la gestión y del control que se llevaron a cabo (o sea, no se llevaron a cabo) desde un equipo de gobierno al que el pertenecía y que ahora preside.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena! muy buen artículo!

Por cierto que Benitez dijo en su "Investidura" que el Despacho del alcalde sería la SALITA de Castilleja, que está aberta a todo el pueblo, pero yo, como no ponga una mesa camilla y un plato pa echa las cascaras de las pipas no voy.

Anónimo dijo...

En la velá hace dos meses en Nueva Sevilla estaba cerca de la alcaldesa cuando unos vecinos se quejaban de que no había un Transporte Público en condiciones en la zona. La acaldesa sonreía esa sonrisa tan rosada y, dándoselo vuelta le comentó al concejal de Izquierda Unida que ese problema era merecedor de una iniciativa para un Pleno, sonrió otra vez, se disculpó y desapareció.

El representante de IU se quedó hablando con la pareja, y yo viendo el atasco del lunes me acuerdo de esta escena.

Es cierto, a ella y a su gente qué le puede importar si hay o no hay un Transporte Público en condiciones. Ella va en coche oficial, y el nuevo alcalde hará lo mismo. Lo cierto es que los que quiesieramos no contribuir a esta locura de chatarra sobre asfalto, no nos ofrecen opciones

Tomás dijo...

Y qué me decís de que durante el verano no circulaban durante el mediodía los autobuses de Castilleja. Quien tenía que venir de Sevilla, por ejemplo volviendo de viaje, llegaba hasta Plaza de Armas, y desde allí en taxi.
Y las personas que tenían que seguir bajando regularmente a la capital por alguna razón en esos horarios, o cogía el último autobús del mediodía y a esperar en Sevilla tocaba, o cogía el primero de la tarde y a llegar, eso, tarde.